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lunes, 5 de mayo de 2014

Sonny Rollins - Saxophone Colossus (1956)



Aquí tenéis otra deliciosa compilación de cinco temas interpretados por Sonny Rollins como líder del cuarteto que completan Tommy Flanagan al piano, Doug Watkins al contrabajo y Max Rouch a la batería. La verdad es que este coloso del saxofón se debió de despertar muy inspirado aquel 22 de junio de 1956, iluminado por algún tipo de intensa emoción, para grabar una sesión que desborde de tanta calidad, expresión y elegancia, y automáticamente se convierta en un clásico del jazz. 

Todo el disco se desarrolla con gran coherencia y equilibrio, ofreciendo una sucesión de temas, colores y fraseos que, además de transmitir directos y comprensibles mensajes musicales, causan la grata e inesperada sensación de estar escuchando lo que en ese preciso instante querrías escuchar -pero no sabías-, como que todas las frases tienen una lógica aplastante. Tema a tema se mantiene la tensión del swing con esa combinación de feeling impulsado por la sección rítmica y las melodías improvisadas recostadas tras el beat. Cada nota está en su sitio y nada sobra, la música respira y expresa contenidos complejos de manera comprensible; así es como se comunica con suma elocuencia este gran maestro del saxofón.



Si se cree que el jazz es siempre lo mismo y supone un aburrimiento para "la gente no entendida" es porque no se le ha prestado suficiente atención y no se ha captado su esencia. La esencia no se explica en los conservatorios, está más allá de los conocimientos técnicos e históricos del lenguaje de la música. La esencia no se explica, se vive. Ésa es la única manera de entenderla, pero como desgraciadamente hoy en día la música y la cultura en general funcionan según las normas del mercado y la diversidad y autenticidad se van perdiendo y olvidando en favor de un ocio mucho más fácilmente consumible, superficial, vulgar e impuesto, es difícil encontrar sitios donde se pueda tener una experiencia real de la capacidad de expresión artística del ser humano y de hacer trascender el instante, como en un mágico concierto de jazz se podría apreciar.


Sin embargo, en esta oscura gran nube de información en la que estamos inmersos sobre todo desde la creación de Internet, la cual nos desorienta e inhabilita a la hora de apreciar una obra en profundidad, se encuentran también esos contenidos culturales mucho más accesibles y sólo necesitamos de una mínima visión crítica, interés, tiempo y criterio para descubrir muchos tesoros que esconde la historia de la cultura y, en este caso concreto, de la música. Aunque, como hemos dicho, la esencia es más difícil de captar si no se vive el directo -esa intensa, natural y efímera creación artística-, también puede uno acercarse a ella a través de ciertas grabaciones, siendo para ello imprescindible escuchar buenos discos y escucharlos activamente, como se solía hacer antes -y no mientras leemos un libro en el metro o hacemos otras actividades-, fijándose en cómo se juega con los elementos, cómo se entrelazan las voces, qué aporta cada instrumento, qué lenguajes utiliza cada músico, cómo se crean ambientes... y sobre todo apreciando la respuesta personal que dan grandes artistas como Sonny Rollins a la gran incógnita del verdadero poder de la creatividad humana.

Aquí lo tenemos. Él es Saxophone Colossus:


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miércoles, 19 de marzo de 2014

Los Mambo Jambo - Impacto Inminente (2014)


El sábado pasado el grupo efímero Los Toldos -formado sólo para esa noche- cerró la Bertsio Gaua que organizamos con el tema Everybody is Fakin' de Los Mambo Jambo. No fue casualidad que se eligiera este tema para terminar la velada, ya que, como la mayoría de temas de este grupo, tiene muchísima energía y gancho para el público. Hoy presentamos su último disco Impacto Inminente, una potente mezcla de rock n' roll, swing y rhythm & blues incendiario.


Esta banda instrumental creada en 2009 y afincada en Barcelona nos deja claro desde la primera nota que sabe muy bien lo que busca y lo que hace. Su sonido jambofónico -como ellos mismo llaman- creará todo tipo de imágenes y escenas en nuestro imaginario, desde oscuras y siniestras calles donde suceden los más turbios negocios y asesinatos, hasta una frenética fiesta rockera en una tasca perdida, pasando por un interminable viaje en moto por el Sáhara o una idílica playa con buenas olas y surfistas. 

Los cuatro integrantes de la banda tienen una larga e intensa trayectoria a sus espaldas, repleta de proyectos interesantes como Nel·lo y la Banda del Zoco, Nu-Niles, Los Rebeldes, Down Home o la Barcelona Big Blues Band, entre otros. Sus influencias y particulares estilos que trabajan independientemente en sus propios proyectos, que van desde el jazz y el blues hasta el rockabilly, confluyen perfectamente en esta banda y dan como resultado un sonido compacto, coherente y carismático que pocas bandas consiguen. 


Este disco es una buena introducción al grupo, pero donde sin duda más brilla la banda es en los enérgicos directos, que si algún día tenéis la oportunidad de presenciar no deberías ni siquiera dudar. Un repertorio escogido con gusto y ejecutado con total precisión y entrega hace que el concierto se convierta en un verdadero show y el público no tenga más remedio que moverse para desahogar ese cúmulo de sensaciones positivas.


En fin, para qué dar más vueltas... en Impacto Inminente encontrarás ese sonido que buscabas en el rock & roll: fuerza combinada con destreza, agilidad con estilo, simpleza con carácter. Sumérgete en los sudorosos romances que te propone el sonido de ese saxo...

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jueves, 27 de febrero de 2014

Lee Fields & The Expressions - Faithful Man (2012)


En un mundo donde el acceso a cualquier tipo de información se da fácilmente desde casa, paradógicamente se extiende una general resignación hacia la búsqueda de desconocidas propuestas musicales y aceptamos únicamente -y con mucho placer y aprecio- lo que las grandes compañías de la industria musical nos dan a la boca. Estos parecen tiempos en los cuales gente como Lee Fields no tienen cabida. Su voz rasgada y quejumbrosa no resulta adecuada para los tiempos modernos, donde las nuevas generaciones buscan un sonido limpio, "perfecto" y envuelto en efectos electrónicos -pero carente de carácter y autenticidad- que alegre nuestras aburridas vidas. Pero el soul sigue vivo, y para demostrarlo hoy presentamos el delicioso disco Faithful Man de Lee Fields, publicado en 2012 por Truth & Soul.

Lee Fields lleva desde finales de los 60 aportando mucho a la música negra, casi siempre en silencio, llevando el apodo de "pequeño James Brown" como una pequeña carga. Comenzó tocando en bandas en circuitos menores y a finales de los 60 arrancó su carrera como vocalista colaborando con formaciones como Kool and The Gang o Little Royal. Tras varias décadas a la sombra de los grandes artistas, sin hacer nunca demasiado ruido, le ha tocado ahora recoger los frutos de una talentosa carrera. En este vídeo podéis verle en acción como si estuviera grabando en el salón de casa, interpretando, por cierto, el tema Money i$ King -el título ya nos deja muy claro el mensaje- del disco My World.



Lee Fields y su banda ‘The Expressions’ no son ningún revival, son auténtico sonido directamente sacado a base de sudor y talento de la buena música negra de los 60´s/70´s. Toda la experiencia del cantante, junto con la pericia técnica de su banda, crean una interesante fusión que hará a los nostálgicos recordar al mítico Al Green, o a aquellos directos de Sam Cooke en el Harlem Square Club.

La mayoría de los temas del disco llevan un tempo y feeling moderados, alejándose así de los ritmos bailables del funk pero dando, por otro lado, un carácter más melancólico a lo que su música nos transmite. Sin duda en este tipo de canciones souleras es donde más brilla la potente y carismática voz de Lee Fields, que acompañada de la sección rítmica y de una sección de vientos, cuerdas y voces delicadamente arregladas nos ofrece este precioso obsequio.


El disco empieza con la canción que más engancha -el indiscutible hit que da nombre al disco- desde el estribillo. Sin duda Lee nos quería atrapar desde un principio, paralizarnos con la intensidad de su forma de expresión más pura -su música- y dejar claro su mensaje -que siempre ha sido fiel-, asestándonos con precisión una flecha en el corazón antes de que podamos decir palabra. Y es que esa "brutal honestidad" -como la han descrito en alguna otra reseña- se percibe no sólo en ese primer tema, sino en cada letra, cada nota y cada comentario de un modo muy claro. Aunque el tema Faithful Man marque un principio fuerte y exigente, los siguientes nueve que completan el trabajo tampoco nos dejarán indiferentes, entre los cuales destacaría Wish you Where Here, dedicado a la memoria de su padre y a cualquiera que haya perdido a alguien cercano. El tema indudablemente tiene los ingredientes necesarios para ser una gran balada soul: una letra directa, las voces adecuadamente combinadas y equilibradas y una estructura clara y perfectamente diseñada, haciendo que la armonía y melodía se desarrollen de manera que en un principio se nos sugiere una canción triste y relajada, luego se crea un poco de tensión durante la estrofa para llegar a un punto de aparente reposo que, de repente, se carga de tensión y desenboca en un potentísimo estribillo, cargado de energía y sentimientos puros. 


La verdad es que mientras escribo esto me estoy dando cuenta de que presenciar un concierto de este hombre acompañado de su banda tiene que ser una experiencia realmente conmovedora. Por lo que oído de gente que ha asistido a algún concierto suyo, Lee, dada su dilatadísima experiencia sobre los escenarios, suele manejar los diferentes momentos de la actuación y las intensidades con mucha maestría, buscando alternar en su repertorio los diferentes estilos que domina y transmitiendo al público, siempre atrapado por su talento, gran diversidad de sensaciones: ganas de bailar, nostalgia, felicidad, tensión... Esperemos que pase por estas tierras dentro de poco.

Aquí tenéis, pues, este trozo del alma de Lee Fields. Disfrutadlo:

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domingo, 9 de febrero de 2014

Michel Camilo - Why Not? (1985)


Aquí traemos un discazo del pianista y compositor dominicano Michel Camilo, un verdadero referente del latin-jazz. Para que os vayáis familiarizando con su estilo, así es como suena:


Aunque muchas veces utilicemos etiquetas para clasificar distintos géneros musicales, hay que ser consciente de que esto sólo sirve para comunicar el carácter de la música a la que nos estamos refiriendo e intentar describirla, pero que la música, en sí, no tiene fronteras. Si queremos hablar del gran pianista Michel Camilo podríamos simplemente comentar la interesante fusión de música latina y jazz que lleva a cabo, pero esto sería, en mi opinión, quedarse lejos de lo que su música nos dice. Y es que una persona que desde su temprana infancia se sumerge completamente en la música y con dieciséis años ya está tocando en la orquesta sinfónica del país, influenciado constantemente tanto por la música folclórica que se encuentra en cualquier rincón de esas tierras caribeñas como por la académica o la que absorbe mediante un proceso de comprensión teórico y profundo, no puede decidir coger la música latina y el jazz y juntarlos como si cosiera dos trapos, sino que tiene la necesidad natural de crear algo como forma de desahogo de esas infinitas influencias. Es más una explosión incontrolable que una decisión racional, un "esto es lo que soy" más que "esto es lo que quiero hacer". Y así deberíamos entender la música en su sentido más profundo, por muy poco que sepamos técnicamente sobre ella: un lenguaje que nos permite simplemente ser y comunicar esa complejidad existencial más allá de los significados concretos y limitados de las palabras. Cuando escuches el disco que hoy recomendamos, sentirás toda la energía que surge de esa explosión.

He escogido este Why Not? para la reseña por tratarse del disco debut y porque me parece que capta muy bien la esencia de su música. Está menos elaborado que sus posteriores trabajos, como el One More Once (1994) que reúne casi todos los temas de este álbum -y añade otros muy interesantes- y los adapta a un formato de big band con 21 músicos mundialmente reconocidos, trabajando los arreglos en detalle y dando un carácter más profesional a su música; sin embargo, su debut nos muestra la necesidad que tenía este hombre de crear un proyecto propio, la de ideas originales que había acumulado y el altísimo nivel técnico que había adquirido anteriormente.

Éste es un tema que compuso para su primer disco y arregló después para big band, pero es tan bueno que vais a agradecer escucharlo dos veces y así veréis quiénes son los monstruos que se han juntado en la All Star New York Big Band.


Pues aquí va el disco que presentamos. Fijaros cómo juega con los ritmos, lo llena que está la armonía, el enganche que tienen las melodías, cómo domina los tempos, qué intensidad transmite, cómo se diluyen los grooves afro-latinos con el feeling hard-bop y cómo improvisan -tanto él como los geniales integrantes de la banda- de manera espectacular. 

Venga, sube el volumen, levántate del ordenador y déjate llevar por los ritmos de Michel Camilo. Why Not?

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domingo, 2 de febrero de 2014

Maceo Parker - School's In! (2005)



Tanto si te gusta el funk como si todavía no, Maceo Parker hará que lo aprecies como no lo habías hecho antes. Es uno de esos personajes que merece una escucha obligatoria. Con ese estilo tan particular que tiene a la hora de improvisar y el timbre brillante y único que emite de su saxofón, demuestra con maestría, en cada disco y cada directo, que es uno de los reyes del funk y el jazz-soul. 

De su trayectoria, inabarcable por extensísima e interesante, destacaría sus comienzos, cuando en los años 60 él y su hermano (Melvin, batería) se introdujeron en el mundo del funk tocando en la banda de James Brown. Así, poco a poco fue colaborando en más grupos -como en el Parliament-Funkadelic de Geoge Clinton-, y formando nuevos proyectos como Maceo & All the King's Men. En los años 90 decidió emprender su carrera en solitario -paralela a otras colaboraciones, como en la banda de Prince- y empezar a alternar su instrumento principal, el saxo, con la voz -e incluso lanzarse con la flauta travesera en algún tema. 


Desde entonces ha grabado 12 discos, manteniendo la formación base en la mayoría de ellos. Personalmente, prefiero cuando toca en el formato de banda clásica de funk que en el de big-band, creo que permite crear una atmósfera más acojedora, más cercana y más auténtica. Recuerdo que cuando tocaron en Bilbao en 2010 en este formato, tuve la suerte de presenciar lo que resultó ser uno de los mejores conciertos de mi vida. En muchos conciertos me lo he pasado muy bien y he visto grupos realmente buenos, pero pocos llegan a ofrecer un espectáculo de dos horas manteniendo un nivelazo en todos los aspectos y por todos los integrantes como la banda de Maceo: ejecución musical, transmisión de sensaciones, carisma, solos, control de intensidades... en definitiva, se trata de una de esas bandas que hacen que ese momento, el del concierto, trascienda para el público y sienta la suerte de estar siendo parte de algo especial, algo único, cercano a la perfección y cargado de magia.




En cada concierto Maceo y su siempre inspirada banda nos demuestran que el ritmo es la esencia de la música y dan el significado más preciso que se puede dar a un concepto tan inexplicable mediante palabras como es el groove. Y por si eso fuera poco, lo hacen en clave de jazz, es decir, que basándose en la improvisación, tanto los solos como la estructura de los temas son diferentes cada vez, dependiendo de lo que el momento y su creatividad invoquen, dando lugar así a una creación única, efímera y trascendental.

Con esta reseña quería recomendar el disco Soul Classics (2012), por ser el último que ha sacado y como muestra de que a pesar de su avanzada edad (ya ha cumplido los 70 tacos...) sigue teniendo una actitud y brillantez admirables; pero no hay ningún modo de escucharlo directamente y entero en Internet así que he decidido colgar este School's In! (BHM/Indigo), que perfectamente capta la esencia de la banda, reune increíbles temazos que combinan hábilmente tradición y modernidad y es también bastante reciente (como siempre, si os mola el rollo no dudéis en escuchar los demás discos y recordad que podéis descargarlos fácilmente con el Soulseek). "La idea de School's In! nació en la gira con Prince", explica Maceo Parker,"cada vez que yo tenía que hacer un solo, Prince gritaba esa frase para llamar la atención del resto de músicos y decirles que escucharan para aprender cosas nuevas. Eso me dio la idea de hacer un disco en el que pudiera enseñar algo a la gente. Enseñar cómo he hecho las cosas en mis cuarenta años de carrera y cómo creo que deben hacerse. Hoy los jóvenes músicos no dedican suficiente tiempo a estudiar y practicar con su instrumento. Los ordenadores lo facilitan todo: puedes reproducir una flauta o una batería con un solo dedo. Eso hace que los músicos sean más gandules; en mi época dedicábamos mucho tiempo al estudio para después subir al escenario y mostrar todo ese trabajo". De esta manera valora este gran saxofonista la "música hecha por hombres, no por máquinas"


Ojalá en los locales bilbainos por donde los jóvenes salen los fines de semana en busca de una escusa para mover el esqueleto y pasárselo bien pincharan más a músicos como Maceo, un verdadero ejemplo de actitud buenrollera, ritmos bailongos, energía y música creativa. 

Esto es School's In!. Disfrutad.


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miércoles, 22 de enero de 2014

Karate - Unsolved (2000)



Esta banda noventera combina ingredientes musicales con una elegancia, precisión y originalidad que pocas consiguen. Fue creada en 1993 en Boston, Massachusetts, y hasta que se disolvienron en 2005 llegaron a publicar 7 discos. Partiendo de un formato rockero en cuanto a instrumentos y actitud, integran elementos jazzísticos -sobre todo en la armonía y los punteos improvisados por la guitarra- con el desarrollo estructural y emotividad de los riffs del post-rock, dando lugar a un sonido compacto, coherente y original y situándose así en este Unsolved a medio camino entre los dos estilos. Es una de esas bandas que quizás la primera vez que la escuchaste no te dijera demasiado y pasara desapercibida, pero una vez apreciada con calma y atención -y buen sonido a ser posible- te entrará como zumo de naranja recién exprimido por la mañana. Si no te lo crees, cata esto:


Los temas se desarrollan de manera que el oyente irá descubriendo nuevos colores, paisajes y momentos según se vayan desvelando riffs de diferente carácter, punteos elocuentes o letras que sugieran el camino a seguir. Cada uno de los parámetros musicales es clave, se percibe que cada uno de ellos ha sido trabajado en profundidad y con motivación, dando como resultado un equilibrio sónico más fácil de sentir que explicar. Desde la originalidad de los riffs hasta las interesantes y contundentes líneas de bajo, pasando por el perfecto contrapeso que ofrece la batería, se constituye el material adecuado para la construcción de los temas. Sin embargo, hay un elemento muy particular que llamará especialmente nuestra atención: la voz, que define el carácter del grupo y compacta todo lo demás. Generalmente tan limpia y bien ejecutada, cuando en algún momento -seguramente sobre un riff que sugiere el punto álgido de la canción- le da un plus de fuerza, incluso llegando en algún caso a rozar el grito o rugido (escúchese el tema Caffeine or Me de su primer disco a continuación), hace que el momento desborde de energía y nuestro pecho se llene de intensas sensaciones. Las letras, también de gran profundidad y carga poética, son cantadas en un estilo muy particular, como si fueran recitadas, enfatizando ese carácter poético y dando la trascendencia que merecen a las ideas que se mencionan y se pretenden transmitir.




A veces, cuando un grupo es suficientemente bueno y constante, es muy difícil decidirse por un disco a la hora de hacer la reseña y ofrecerle a la gente algo por lo que empezar. Pues siendo Karate de este tipo, hoy cuelgo este Unsolved porque creo que reúne algunos de los temas que más han calado en el público y son más fáciles de apreciar en una primera escucha -aunque también dependa del día...-; pero el mensaje es claro: si os gusta, no dudéis en escuchar los demás discos, especialmente el homónimo y The Bed Is The Ocean, que sin duda estarán a la altura.

Ahí va esta gran obra de Karate, temas finos que os estimularán oídos y mente:


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martes, 10 de diciembre de 2013

Tom Waits - The Heart of Saturday Night (1974)


Hoy toca viajar unos años atrás para descubrir una verdadera joyita del gran artista Tom Waits. Este singular e ingenioso músico californiano ha experimentado grandes evoluciones musicales y personales durante toda su carrera. Hoy presentamos su segundo disco, The Heart of Saturday Night, publicado en 1974 por Asylum Records; aunque teniendo en cuenta su vasta e interesante discografía no descarto reseñar otros más adelante. Las letras de la mayoría de sus discos están inspiradas por grandes escritores como Charles Bukowski y Jack Kerouac, y sin duda recomiendo escuchar los temas mientras se leen las letras, ya que si bien son aparentemente banales y no muy fáciles de entender para un no-nativo, esconden interesantísimos contenidos poéticos. Por otra parte, también cabe comentar que dada su relativamente escasa repercusión mediática en televisión y radio, algunas de sus canciones son mucho más conocidas a través de versiones hechas por otros artistas: la versión que The Eagles hizo de Ol’ 55, primer tema de su primer disco Closing Time (1973), es el ejemplo más notorio, aunque la versión de Jersey Girl por Bruce Springsteen y la de Downtown Train por Rod Stewart, entre otras, son también bastante conocidas.


Bueno, repasemos un poco sus inicios para entender mejor su música. Cuando tenía 16 años Tom comenzó a tocar en una banda de R&B/Soul llamada The Systems, y encontró su primer trabajo en el Napoleone Pizza House de National City, sobre el cual cantó en el tema The Ghosts of Saturday Night (After Hours at Napoleone's Pizza House) del disco que hoy presentamos. Más adelante comenzó a trabajar como portero del club nocturno Heritage de San Diego (California), donde ofreció su primer concierto por 25 dólares, y depués se trasladó al club The Troubadour de Los Ángeles. Tras asentarse en esta ciudad y grabar varias demos para otros sellos, Waits firmó con Asylum Records en 1972, y tras numerosas sesiones de grabación nefastas, su primer trabajo, Closing Time, fue publicado en 1973. Tras la publicación de este disco, Tom Waits comenzó a salir de gira teloneando a artistas como Charlie Rich, Martha and the Vandellas y Frank Zappa, pero el público no mostraba interés por lo que hacía. Poco a poco fue labrándose mejores críticas y un año más tarde publicó este su segundo álbum. Waits describió The Heart of Saturday Night como «un comprensivo estudio de aspectos en la búsqueda del corazón del sábado noche, lo que Jack Kerouac persiguió incansablemente de un lado a otro del país, e intenté recoger unos pocos diamantes de la magia que vi». Se trata de un disco con raíces claramente jazzeras, aunque tampoco abandona del todo el aire country que podíamos apreciar en sus anteriores grabaciones.


Durante los próximos años Waits consumió frecuentemente alcohol y su estilo de vida comenzó a repercutir física y mentalmente en él, tal y como él mismo reconoció: «Estuve enfermo todo ese periodo. Estuve viajando mucho, viviendo en hoteles, comiendo mala comida, bebiendo mucho… demasiado. Hay un estilo de vida que está antes de que tú llegues y te introducen en él. Es inevitable». Así, en sus siguientes trabajos profundizaría líricamente en un estilo de vida cínico y pesimista, pero lo que más llama la atención sin duda alguna es la gran transformación que sufrió su voz, que más adelante describiría el crítico musical Daniel Durchholz como «si hubiese sido sumergida en un depósito de bourbon, ahumada durante unos meses, y luego llevada afuera y aplastada por un coche». De hecho, The Heart of Saturday Night es el último disco en el que lo podemos escuchar cantando con voz “limpia”, y sólo dos años más tarde ya sonaría de este modo:


Y un año después así:


Pero no creáis que su evolución termina aquí, esto es sólo el principio. Con el paso de los años se sumergió en influencias folklóricas de otras culturas, experimentó con sonidos percutivos e incluso trabajó como actor o compositor en algunas películas (fue nominado al Oscar por la banda sonora de One from the Heart, una película musical dirigida por Francis Ford Coppola). De todas formas esto lo dejaremos para más adelante, ya que ya va siendo hora de dejaros disfrutar de The Heart of Saturday Night, cuya portada, por cierto, es un homenaje al disco de Frank Sinatra In the Wee Small Hours, lo que permite hacernos una idea de una de sus influencias. Sin más preámbulos, adentraos en las oscuras calles de San Diego de un sábado noche, descubrid su esencia.



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martes, 19 de noviembre de 2013

Allen Toussaint - The Bright Mississippi (2009)


Habéis trabajado duro hoy, ya habéis cenado y está todo recogido; sólo os queda darle al play aquí abajo, tumbaros en el sofá y cerrar los ojos. Estáis a punto de adentraros en las misteriosas aguas del Mississippi, Allen Toussaint lleva el timón del barco y durante el recorrido os irá desvelando los secretos de Nueva Orleáns. La tripulación la componen grandes músicos como el clarinetista Don Byron, el trompetista Nicholas Payton, el guitarrista Marc Ribot, el pianista Brad Mehldau y el saxofonista Joshua Redman, los cuales nos acompañan en este viaje que el gran pianista Toussaint nos ofrece a través de standards de jazz que van desde Duke Ellington y Django Reinhardt hasta Louis Armstrong y Thelonious Monk. Precisamente el clásico que compuso éste último en 1963 es lo que da nombre a este álbum que Toussaint sacó bajo el sello Nonesuch Records en 2009.


Aunque el jazz no sea común en la carrera de Toussaint y sea sobre todo conocido por su R&B (escuchad el temazo Freedom for the stallion que suena al entrar en su web http://www.allentoussaint.com/), con este trabajo deja claro que es un terreno donde también se siente cómodo y quiere explorar. Así, con la asistencia del productor Joe Henry ha buscado un sonido claro y limpio pero lleno de autenticidad; que respire, pero con peso y consistencia. Del mismo modo, consigue que elementos del jazz moderno cuajen a la perfección con esa esencia del jazz clásico de Nueva Orleáns, dando lugar a un trabajo compacto y un estilo con mucha elegancia y personalidad. Se pueden apreciar grooves tranquilos durante todo el álbum, pero su relajada naturaleza no debería impedirnos que nos demos cuenta de lo creativo que es como instrumentista. Puede que a simple vista el álbum parezca un simple buen rato que ha pasado el pianista con sus colegas, pero si se escucha con atención se podrán apreciar todas las capas que lo componen y lo rica que es su música.

Lo dicho, a disfrutar.


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viernes, 8 de febrero de 2013

Jazz de Marras - Mesa Para Cuatro (2012)



Hoy El Club os presenta un grupo fresco y bailongo: el cuarteto sevillano Jazz de Marras, que en abril de 2012 presentó su primer álbum Mesa Para Cuatro, toda una delicia. El proyecto nació en 2006 con la intención de combinar el formato de concierto en salas con el formato de calle, más cercano y directo, con el que habían disfrutado tanto en sus experiencias anteriores. Sus ritmos tan versátiles, que van desde el swing hasta el jazz manouche, son excusa perfecta para dejar libre nuestra imaginación y viajar a esos lugares olvidados del mundo: conocer las peripecias de un pequeño circo durante su gira, emborracharnos en un viejo bar perdido por los Balcanes, montarnos en el remolque lleno de paja de un tractor, descubrir un precioso patio lleno de enredaderas y con una gran fuente en el centro, echar la siesta en una hamaca, a la sombra de un árbol, en algún paisaje árido… La verdad es que viendo la portada el disco creo que los componentes del grupo estarán de acuerdo conmigo en que hay muchísimas cosas que, por la rutina, nos pasan desapercibidas y deberíamos aprendes a saborearlas, a disfrutarlas. Pues en esta Mesa Para Cuatro (o cinco, o más, si contamos al oyente) nos sirven en bandeja las claves para disfrutar de esos pequeños placeres.


Durante todo el disco queda en evidencia el éxito con que han sabido conjuntar sus dispares influencias musicales, dando lugar a este trabajo totalmente coherente, pero sorprendente. De hecho, paradójicamente, a medida que vayas descubriendo las canciones te sorprenderás de lo obvias que parecen; tranquilo, no es que las hayas escuchado en alguna otra parte, es que están bien hechas. Quizás, en un principio, aparentemente simples -sobre todo si escuchas el disco de fondo, mientras haces otra cosa-, poco a poco te darás cuenta del abanico de ritmos y armonías que nos ofrecen.

De este modo, nos dejan clara su habilidad para transmitir, con “graciosa elegancia”, todo tipo de sensaciones: tensas y oscuras, de alivio, alegres, nostálgicas… Todo ese cóctel, con sabor a swing duce-amargo y sutiles aromas de tango, o del clásico estilo New Orleans, hará que sintamos un curioso choque de emociones: como involucrándonos en una situación ridícula, pero vista con humor y perspectiva, sentiremos lo divertido de reírnos de nuestra propia torpeza o de que algo nos haya salido mal; o nos veremos solos, pero al mismo tiempo en compañía (de colegas que no están, de recuerdos, de objetos…); o tristes pero con ganas de bailar… Por todo ello, el aspecto que más admirable me parece en este disco es el carácter que han conseguido, dejando ver por una parte su interés por el gypsy-swing y que en cierta medida también comparten las intenciones de Django Reinhardt, Raymond Scott o John Kirby, o incluso del conjunto español Racamulto, entre otros, pero del mismo modo diferenciándose y definiendo una personalidad propia. Fraseos claros, ideas musicales bien definidas y ordenadas, que se desarrollan menos que en otras propuestas dentro de este género y que alternan esas melodías pegadizas con un caráter de improvisación en su justa medida, dan solidez y contundencia a todo lo anteriormente mencionado. Una buena prueba de todo esto es lo bien que le ha encajado su música a Pepe School Land en la creación de su corto Tachaaan!. Y por si eso fuera poco, cabe mencionar que también se han adentrado en el mundo del teatro participando en el espectáculo músico-teatral Suing! (el catacrak) de la compañía de clown El Calvo Invita.


Bueno, lo dicho, música para escuchar en compañía o en soledad, si es acompañada de una copita de algo bueno, mucho mejor. No podrás evitar mover los hombros con disimulo al ritmo de Jazz de Marras.

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lunes, 7 de enero de 2013

Pata Negra - El Blues de la Frontera (1987)


Hoy subimos este disco de la gran banda española Pata Negra titulado El Blues de la Frontera, y como a muchos no os sonará a nada pasaremos a explicaros un poquito en qué contexto se lanza este disco al mercado.


En el año 1975, Kiko Veneno y Rafael y Raimundo Amador deciden formar el grupo Veneno, que posteriormente le daría el nombre artístico a Kiko. La idea de este proyecto estaba realmente clara, y no era otra que la fusión de dos géneros dispares como son el flamenco y el rock, siendo Veneno por encima de todo un grupo de flamenco pero con las bases de cualquier grupo de rock y una influencia altísima de este, ya que utilizaban batería, bajo y guitarra eléctrica, además de coquetear con las estructuras de dicho estilo. 

Aunque el tiempo les haya terminado dando la razón, ya que hoy por hoy se considera como uno de los mejores discos españoles, lo cierto es que los fanáticos del flamenco no debieron entender o aceptar en aquel momento esta fusión, ya que el grupo se disolvió al año siguiente (1978) tras una calamitosa recepción en cuanto a críticas y ventas.


Tras la disolución de Veneno, los dos hermanos y guitarristas de origen gitano no se vinieron abajo ni mucho menos, y continuaron con su carrera musical, que a la postre sería larga y exitosa, siguiendo los pasos de su anterior trabajo, pero esta vez eran ellos evidentemente quienes se encargaban de las composiciones, siendo la mayoría obra de Rafael si bien Raimundo también hacía su parte.


Musicalmente, Pata Negra no difiere mucho de Veneno, aunque podemos encontrar una mayor influencia del blues, y pese a que siga siendo un proyecto de flamenco al uso, la importancia del rock es cada vez mayor, por lo que hay gente que incluso evita la etiqueta de flamenco y pasa a llamarlo blues gitano. Se puede pensar que esto de las etiquetas es una tontería, pero mi opinión personal es que si la gente no tiene muy claro el género en el que meter el grupo, es porque se ha conseguido algo distinto, novedoso y fresco, y esto normalmente se debe a su calidad y originalidad.

Este disco suele situarse como el punto álgido de la carrera de esta gran banda ya extinta, y yo realmente creo que es así. Blues de la Frontera es un trabajo que no entiende de límites o de etiquetas, simplemente hicieron lo que les gustaba, y cuando una banda se dedica a hacer lo que le gusta y no a hacer refritos ni a intentar imitar otros grupos es cuando sale el material de auténtica calidad. Esto lo podemos comprobar con temas como How High The Moon con su mayor influencia del jazz, o con Lunático, tema que flirtea con sonidos más bailones y vacilones como el reggae o esa intro funky tan marchosa. 



Mientras escribo estas líneas escuchando el disco nuevamente, me imagino una calurosa noche sevillana, en la que desesperado en la cama por el contacto de las sábanas y el sudor que producen, y no poder dormir, un anónimo fan de Pata Negra se levanta a fumar un rico hachís, mientras vuelve a colocar lentamente la aguja sobre el vinilo para dar lugar a estas mágicas notas sin descanso que le lleven en volandas al dulce mundo de los sueños.

Volviendo a la historia de la banda, tras este disco y debido a los problemas con las drogas de Rafael, Raimundo abandonó Pata Negra y comenzó con su carrera en solitario, con la que por cierto le va bastante bien, y aunque hoy por hoy Rafael sigue con la banda, el tiempo ha pasado sustancialmente, y supongo que ya no será lo mismo a la hora de verle en directo, si bien el disco se conserva fresco como el primer día. 

En resumidas cuentas, un trabajo espectacular que con el paso de los años se ha convertido en un clásico, y que nos acerca, un poquito aunque sea, el para muchos (me incluyo) desconocido mundo del flamenco. Para descargaros el disco no deberíais tener ningún problema, ya que está en cualquier lado, y sino siempre podéis buscarlo en el Soulseek, que ahí es imposible fallar.


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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Charlie Parker at Storyville (1953)



Con la intención de abrir los horizontes del blog y de compartir un amplio abanico musical coherente con nuestra forma de entender la música, más allá de los prejuicios y demás restricciones que nos impiden descubrir y apreciar música realmente cojonuda, hoy te invitamos a adentrarte en El Club, esta nueva sección que pretende exhibir el espíritu de la música negra y sus influencias -desde sus orígenes hasta la actualidad-, para presentarte uno de los tantos discazos del gran saxofonista Charlie Parker, también conocido como "YardBird" o "Bird" -apodo que él mismo utilizó para titular alguno de sus temas, como el Yardbird Suite que podéis escuchar a continuación-.


Charlie Parker fue y sigue siendo uno de los más admirados e influyentes solistas del bebop, una de las figuras clave en la historia del jazz. De hecho, fue él mismo, junto con otros gigantes del jazz como el trompetista Dizzy Gillespie o el pianista Thelonious Monk, quien estableció las líneas del bebop, un género que marcó el desarrollo del jazz a partir de los años 40, caracterizado esencialmente por la complejidad melódica y armónica, los tempos rápidos, ritmos sincopados y el virtuosismo instrumental. En este sentido, aparte de su obra interpretativa, Parker es autor de varios temas que se han convertido en standars del jazz, entre los cuales se encuentran el Confirmation que os muestro a continuación (tema que personalmente me ancanta) o el Now's the Time que encontraréis entre los temas de este disco.
 

El disco que os presentamos hoy, el Charlie Parker At Storyville, es un buen ejemplo del género mencionado, el bebop. Grabado en 1953 en el club Storyville de Boston, está formado por partes de dos conciertos dados en un período de seis meses en ese local: en el primer concierto Charlie Parker está acompañado por el Red Garland Trio (dos años antes de que Gardland se hiciera famoso tocando con Miles Davis), y en el segundo por el trompetista Herb Pomeroy y un trío liderado por el pianista Charles Thompson. Teniendo en cuenta la época y que se trata de un directo, la calidad del sonido es bastante aceptable; de todas formas, el subyacente y casi imperceptible ambiente de fondo -los murmullos, tímidos aplausos, algún ruido casual...-  también juega su papel y ofrece, junto con la calidez acústica propia de un buen club como el Storyville, la oportunidad de sumergirte en aquella época y disfrutar, de cerca, de esos sonidos añejos que se podían saborear en los múltiples locales de jazz que escondían las urbes estadounidenses. Por si eso fuera poco, también cabe destacar que Charlie Parker en aquél período -dos años antes de que falleciera, a los 34 años, a causa de su adicción a la heroína y se convirtiera en una trágica leyenda- como músico se encontraba en plena forma (aunque poco después su carrera entrara en declive), y aquel año inundó el Storyville de talento, llevando al público a una compleja pero gozosa experiencia auditiva. Una complejidad rítmica, armónica y melódica que, requiriendo de verdaderamente ágiles procesos mentales continuos por parte del intérprete, como si de un gran matemático se tratara, se manifiesta, sorprendentemente, de una forma fácilmente digerible para el público menos entrenado. Incluso en los temas más lentos del disco podemos apreciar el torrente de notas que compone su solo y la explosión de ideas musicales que es capaz de desarrollar. En realidad, en cada disco de Charlie Parker, y en el jazz en general, hay muchísimos aspectos para analizar y comentar: cambios respecto a las versiones originales (como su propia composición Cool Blues que en este disco toca mucho más rápido de lo normal), innovaciones en la improvisación, guiños a otros temas, estructuras, solos de los demás instrumentos... pero vamos a dejarnos de palabrería para dar paso a la música y dejaros disfrutarla mientras que vosotros mismos vayáis descubriendo todos esos detalles.

En definitiva, no se trata de un disco que recomendaría a alguien para introducirlo en el mundo del jazz, pero si te interesa este género y ya has disfrutado con otras grabaciones, entra al club y conoce al gran Charlie Parker. Si a primeras no te engancha, no tengas prisa, te aseguro que con el tiempo tú también lo acabarás admirando.


Tracklist (entre paréntesis el autor del tema y después en qué minuto empieza)

1- Moose the Mooche (Charlie Parker) - 0:00
2- I'll Walk Alone (Sammy Cahn/Jule Styne) - 5:10
3- Ornithology (Charlie Parker/Benny Harris) - 10:10
4- Out of Nowhere (Johnny Green/Edward Heyman) - 14:40
5- Now's the Time (Charlie Parker) - 19:15
6- Don't Blame Me (Dorothy Fields/Jimmy Mchugh) - 23:35
7- Dancing on the Ceiling (Lorenz Hart/Richard Rodgers) - 28:36
8- Cool Blues (Charlie Parker) - 31:06
9- Groovin' High (Dizzy Gillespie) - 36:00
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